2.- Tú eres un/a hijo/a de Dios, por lo tanto has nacido a imagen y semejanza Suya.
Así como Tigran Harbad fue un sabio maestro, un discípulo en cuarta generación de una serie de maestros que remontaban su enseñanza de origen Celestial a Dios mismo (según su tradición), de la misma forma, tras 72 generaciones de maestros o guías, llegamos al guía de la septuagésima tercera generación (73°): me refiero a Li Abanabas Ibrahim. A Tigran Harbad le hubiera parecido que la zona donde vivía uno de sus sucesores era el extremo oeste del mundo, pues Li Abanabas Ibrahim vivía en una ciudad llamada Qurtuba, a miles de kilómetros de distancia de la patria de Harbad, y separados aún por un inmenso mar. De todos modos, la distancia en tiempo generacional y espacio que los separaba a ambos, no era absoluta, pues lo que ellos afirmaban ser sabiduría Celestial: la custodiaban y cultivaban, y esto los unía de manera cultural aún a pesar de la distancia y de no haber vivido en la misma época. Y Li Abanab...